«No hay que tener miedo al fracaso. Si el proyecto no funciona te quedas con todo lo aprendido»

Jubilados aportan su experiencia a los emprendedores para que perfeccionen sus ideas de negocio

Las donostiarras Elena Ortés y Estefanía Rodríguez tienen sendas ideas para poner en marcha un negocio. La primera es una asistente sanitaria, de 43 años, con larga experiencia en el sector que ha visto la oportunidad de crear una compañía relacionada con la asistencia de atención a la dependencia. La segunda, una licenciada en Dirección y Administración de Empresas y mediadora de seguros titulada, de 34 años, quiere darle un giro a su correduría de seguros para convertirla en ética y solidaria. Ambos proyectos se presentan como innovadores en Gipuzkoa, pero las dos coinciden en que no hay que «acelerarse» sino ir «dando pasos» para que a la hora de llevarlos a la práctica «tengan futuro» y «todo esté lo mejor atado posible».

Sus ideas parten de un conocimiento amplio del sector en el que van a desarrollar sus proyectos. Elena Ortés trabaja en un centro sanitario de Berio y «llegó un momento en el que consideré que podía mejorar el servicio» y que «estaría bien montarlo por mi cuenta, ya que creo que lo puedo hacer mejor que mis jefes». A Estefanía Rodríguez le impulsa una perspectiva similar. Ejerció durante mucho tiempo de mediadora de seguros en una empresa, pero acabó «asqueada sobre el trato que recibían los empleados y lo poco que se tiene en cuenta el carácter humano de la persona». Tras finalizar su relación laboral con esa compañía, le dio «apuro volver a trabajar por cuenta ajena» y decidió crear su propia correduría.

 Esta donostiarra de 34 años apostó a principios de año por realizar una compañía ética y solidaria, sin ánimo de lucro, en la que «a la hora de tomar las decisiones se considere el impacto financiero, social o medioambiental» y «cuyos beneficios se destinen a proyectos sociales de carácter local». «No existe nada similar en Gipuzkoa», explica Estefanía Rodríguez, a la vez que matiza que «sí hay algunas parecidas en Barcelona o Madrid». La idea de Elena Ortés reside en ofrecer «una atención domiciliaria integral a personas mayores con un nivel adquisitivo medio-alto», para lo cual ha tenido en cuenta que este territorio «es uno de los lugares donde más está envejeciendo la población». El negocio lo viene madurando desde 2009, pero la crisis le llevó a retrasar su ejecución. Reconoce que «hay dos empresas dando este mismo servicio en Gipuzkoa», aunque afirma que «aportaré una peculiaridad», la cual no quiere desvelar porque «sino me quitan la idea».

Las dos coinciden en que sus proyectos van a tener recorrido, pero «hay que desarrollarlos bien». Y para progresar en sus ideas se inscribieron en un programa de Cebanc de ayuda al emprendizaje basado en la colaboración intergeneracional. Aquí es donde entran en escena Ángel López y José Collera, dos jubilados miembros de Secot, una asociación de voluntarios sénior para el asesoramiento empresarial. El primero de ellos tiene 66 años y es un licenciado en Ciencias Económicas que finalizó su vida laboral después de 40 años de trabajo. Su compañero, doctor en Ingeniería Industrial, de 82 años, también tiene una experiencia de cuatro décadas.

Los dos veteranos han ayudado a muchos emprendedores a realizar la puesta a punto de sus negocios: José Collera lleva en Secot desde 1985, mientras que Ángel López se incorporó en 2012. Tienen «una vida tranquila», pero «la motivación de ayudar» les ha conducido hasta esta asociación de voluntarios, a la que invitan a unirse a más jubilados y prejubilados, porque «todos pueden aportar. Además, nosotros también aprendemos con las experiencias».

La importancia del cliente

Los dos miembros de Secot aseguran que en Gipuzkoa «siempre ha habido emprendedores, personas que se decidían a montar su propia empresa, pero no se les llamaba de esta manera, ya que se trata de un término nuevo». Eso sí, Ángel López y José Collera resaltan que la gran diferencia se encuentra en que «hemos pasado de una época en la que lo relevante era el producto, porque los clientes venían solos, a una etapa en la que lo importante es el cliente». Y aquí creen que muchos nuevos emprendedores cometen «un gran fallo». Lo explica el doctor en Ingeniería: «Nos encontramos con muchos proyectos elaborados por personas muy formadas y técnicas, pero que se olvidan del mercado».

Y es que «el mercado ahora es el mundo», concreta Ángel López al considerar que «internet ha ampliado el público objetivo, pero también ha hecho más exigente y cambiante a los consumidores». Ante esto, José Collera explica que «el emprendedor necesita preguntarse por qué una persona va a venir a comprarme a mí y no al de al lado». El licenciado en Ciencias Económicas indica que «muchos emprendedores nos vienen preocupados porque no tienen claro qué tipo de sociedad constituir, pero los trámites burocráticos no deben ser vistos como un problema. Lo complicado es acceder al mercado».

¿Cómo atraer al cliente? Los expertos aseguran que «es básico comprender que la empresa tiene que estar orientada hacia el cliente y su satisfacción». A esto, José Collera añade que en los inicios de una empresa «el emprendedor deberá estar fuera de la oficina el 90% de su tiempo para captar clientes». Estefanía Rodríguez y Elena Ortés son conscientes de esta cuestión y pondrán «medios para ofrecer un buen trato». Esta última estima que «un buen servicio habla bien de ti y contribuirá al boca a boca». La mediadora de seguros, por su parte, cree que con «honestidad, empatía y cercanía» se puede conseguir.

Un proceso largo

Más allá de desvelar y poner en valor al cliente, estos dos miembros de Secot estudian los diferentes proyectos y ayudan a que los emprendedores «centren y maduren sus ideas», porque aquí se encuentra «otro error muy frecuente»: «Muchos quieren emprender, pero no tienen claro el proyecto». Fue el caso de Elena Ortés, quien indica que estos expertos le han aportado «una perspectiva distinta. Tenía la intención de montar el negocio de una manera y me han abierto la mente y dado pistas clave».

Para contribuir a centrar los objetivos, los dos jubilados colaboran en tres áreas. «En una primera fase hay que hacer un estudio de mercado, para luego realizar un plan de marketing y terminar con un plan de mercado», destaca Ángel López. Estos pasos le han resultado «muy útiles» a Estefanía Rodríguez.

¿Cómo me constituyo como sociedad? ¿Qué trámites administrativos tengo que hacer? ¿Cómo consigo financiación? Estas son las preguntas más frecuentes que les suelen formular los emprendedores. Sus respuestas resultan tranquilizadoras, ya que a los dos primeras contestan alegando que «hay muchas asesorías que con poco dinero se encargan de ello», mientras que a la tercera argumentan que «se debe bucear en las ayudas públicas, porque las hay».

Financiación

En este sentido, Elena Ortés reconoce que su mayor problema se encuentra precisamente en «encontrar subvenciones para su proyecto». Sin embargo, Estefanía Rodríguez no ha tenido dificultades en el tema de financiación, porque «requiero de poca inversión», ni en el apartado burocrático, ya que «me he movido en el mundo de la administración y me llevo bien con el papeleo». La corredora de seguros observa su mayor complicación en el hecho de «tener que atender yo sola todas las áreas de la empresa», ya que hará «de comercial, a la vez que deberá producir y hablar con los proveedores».

Los dos jubilados animan a los guipuzcoanos a emprender. «No hay que tener miedo al fracaso. Si el proyecto que se trabaja no acaba funcionando, te quedas con todo un proceso de aprendizaje que te puede venir bien para un futuro», argumentan, a la vez que matizan que «hay que aprender de los errores y si la primera idea no sale, ya lo hará la segunda». Esta conclusión se la han trasmitido a Elena Ortés y Estefanía Rodríguez, quienes son conscientes de que «en este camino adquieres mucha formación para crear y mantener tu propia empresa. Se trata de una experiencia muy enriquecedora».

Los cuatro subrayan que «el emprendimiento es complicado», pero, según indica Elena Ortés, «hoy por hoy, emprender tu propia idea, cuando ya tienes experiencia, conlleva un gran porcentaje de éxito», mientras que Estefanía Rodríguez estima «que hay que actuar con ilusión» y «trabajar duro». Por su parte, Ángel López y José Collera coinciden en que «resulta difícil, pero hay mucha gente que detecta negocios y este es el mayor activo que puede tener una sociedad».

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